Las EEAASS en España: 8 razones de un proyecto estrellado

La inclusión de las Enseñanzas Artísticas Superiores (EEAASS) en el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) obligó a aplicar un cambio estructural por parte de las autoridades educativas de los gobiernos en términos de flexibilidad en la organización y funcionamiento de las enseñanzas y de los centros, renovación de las metodologías docentes y autonomía de los centros. En este sentido, la Declaración de Bolonia estableció unos objetivos para la creación del EEES que deberían asumirse y lograrse antes del 2010. Sin embargo, pasados 8 años desde esa fecha, no todos los objetivos establecidos han sido cubiertos en el caso de las EEAASS, en especial, la cooperación en lo que respecta a la garantía de la calidad, o la investigación. En efecto, ni los Títulos Superiores de EEAASS, ni el profesorado, ni los centros han sido evaluados conforme a las normas y criterios de garantía de calidad propuestos por la European Network of Quality Assurance in Higher Education (ENQA) para la Educación Superior -nótese que la Educación Superior incluye la Universitaria y las Artísticas- e implementados en el año 2007 junto con la creación del Registro Europeo de Garantía de Calidad para la Educación Superior (EQAR). En el caso de las Enseñanzas Universitarias, sí se han hecho los deberes, y se han aplicado e implementado políticas de calidad con la creación de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad de las Universidades (ANECA) y los programas de garantía de calidad que han sido aplicados a estas enseñanzas, no así en las EEAASS, lo que nos aleja aún más del sistema universitario. Y esta cuestión es nuclear, puesto que determina todos los aspectos relacionados con la calidad de estas enseñanzas.

He de reconocer que en su momento fui muy optimista con este avance. Por fin, las EEAASS si situaban en el mismo nivel que las universitarias, lo que podría suponer en un medio plazo avances y logros históricos para nuestras enseñanzas.

España fue de los últimos países en implantar los Títulos de Grado en Música (a la sazón Título Superior por recelos de la Universidad) en la fecha límite establecida en la hoja de ruta de la Declaración de Bolonia, esto es, el año 2010. La organización, coordinación y desarrollo de este proceso de convergencia en materia educativa se llevó a cabo en cuatro niveles: internacional, nacional, autonómico e institucional.

En el nivel internacional se constituyó un Proyecto, denominado Tuning Educational Structures in Europe, donde se estableció el procedimiento a seguir para la efectiva implantación de los nuevos planes de estudios. Teniendo en cuenta que la nueva metodología Tuning se centra en los resultados de aprendizaje, en términos de competencias, era necesario establecer las cualificaciones para la enseñanza superior.

En 2004, el grupo internacional de expertos, denominado Joint Quality Initiative (JQI) estableció los denominados Descriptores de Dublín para la enseñanza superior en el EEES. Estos descriptores enunciaban las expectativas respecto a los logros y habilidades relacionados con las cualificaciones que representan el fin de cada ciclo de Bolonia. Esas cualificaciones se podían dar a los alumnos que demuestren y sean capaces de:

  • Adquirir habilidades, conocimiento y comprensión.
    Aplicar sus habilidades, conocimiento y comprensión.
  • Generar juicios.
    Comunicar comprensión, ideas, información, etc.
  • Conseguir el aprendizaje y habilidades necesarias para continuar estudios.

Posteriormente se estableció el Marco de cualificaciones europeo (European Quality Framework, EQF) como un instrumento de referencia para los diferentes sistemas de cualificaciones y marcos de Europa. Este instrumento estableció 8 niveles para la enseñanza superior, correspondiendo los tres últimos con el Grado, Máster y Doctorado, respectivamente.

En el campo de la enseñanza musical, la AEC (Asociación Europea de Conservatorios) desarrolló un Proyecto ambicioso, denominado Polifonia, en el que se implican más de 60 instituciones de enseñanzas musical superior para el desarrollo de este proceso de adaptación al EEES. En este Proyecto se constituyeron varios grupos de trabajo para desarrollar distintas líneas que tenían que ver con todos aquellos aspectos relacionados con el proceso de Bolonia. Estos trabajos se centraron en adaptar la nueva metodología Tuning al campo de la enseñanza musical superior. En relación con los Descriptores de Dublín, se desarrolló un grupo de trabajo para adaptarlos a la enseñanza musical, añadiendo la coletilla “artística”.

En definitiva, con todos estos proyectos, se establecieron las bases para que los ministerios de educación de los distintos países miembros del EEES acometieran las medidas y acciones necesarias para adaptar sus sistemas educativos a un espacio común europeo. Y aquí viene los primeros errores.

La adaptación en España de las EEAASS al EEES comenzó efectivamente con la publicación de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOE). Esta Ley ordena por primera vez las enseñanzas artísticas superiores y determina su carácter de educación superior, insertándolas en el EEES. Entre otras cuestiones novedosas, la LOE establece la posibilidad de ofertar estudios de postgrado y el fomento de los programas de investigación. Asimismo, confiere a las Comunidades Autónomas la organización de los Centros de las EEAASS. Además, el proceso de ordenación y desarrollo de estas enseñanzas debía realizarse en el contexto de la educación superior española respetando las directrices establecidas en el marco del EEES. Sin embargo, las EEAASS quedan encorsetadas en el mismo marco normativa que el resto de enseñanzas, en lugar de disponer de una Ley Orgánica exclusiva para ellas. Por qué si las Enseñanzas Universitarias tienen una Ley Orgánica las EEAASS no? Acaso no se sitúan las dos en el mismo nivel del EEES? Este hecho determina inexorablemente el futuro de nuestras enseñanzas, ya que en modo algún podrán competir en igual de condiciones con las universitarias. Es más, la propia universidad recurre la denominación de los títulos de Grado en Música al considerarlo de su exclusividad.

Posteriormente se desarrolla esta norma con Reales Decretos de Ordenación y diseño del currículum (RD 1614/2009 y RD 631/2010 y siguiente). Pero en ningún caso se establece que este diseño y la ulterior elaboración de los planes de estudio deberán ser debidamente acreditados por la ANECA, del mismo modo que sí se hizo y se hace con los títulos universitarios.

A nivel autonómico, el RD 1614/2009 estableció el libro de ruta de esta nueva organización y funcionamiento pero dejó en manos de las CCAA la regulación y organización específica de los centros de EEAASS. Así, correspondía entonces a las CCAA definir los nuevos procedimientos administrativos y los nuevos documentos con los que gestionar las enseñanzas artísticas superiores, así como definir y concretar los niveles de autonomía. Con este panorama normativo, las fórmulas posibles de gestión y organización de estas enseñanzas que se proponían eran, o bien, la creación de organismos autónomos (Institutos Superiores de EEAASS, modelo adoptado por Aragón y la Comunidad valenciana), o bien, la adscripción, mediante Convenio, de unos centros de una determinada CCAA a una Universidad. Otros modelos de organización (Integración, creación de una Universidad de las Artes e Institutos Superiores con carácter universitario) requerían un despliegue normativo de calado, consistente, bien en promulgar una nueva Ley Orgánica, bien en modificar la Ley Orgánica 6/2001 de Universidades (LOU), siendo necesario en todas las fórmulas, además, reformar la LOE, y por supuesto la voluntad del legislador. Es decir, un panorama solo solucionable con medidas a medias.

Descartando la integración y la creación de una Universidad de las Artes dado que ello ya requería acciones del gobierno central de turno, otra vía la constituía crear de un modo diferenciado y coherente una estructura de enseñanza autónoma que abarcara a todas las enseñanzas artísticas, con un marco legislativo propio que ordenara el régimen interno y el funcionamiento de estos centros. Este modelo pasaba por la creación de un Organismo autónomo para potenciar debidamente el reconocimiento social y profesional de las EEAASS e incardinarlas en el proceso de convergencia europea, aproximándolas al máximo al ámbito universitario. En este sentido, algunas comunidades Autónomas, como Aragón y Comunitat Valenciana, publicaron una Ley de creación de Institutos Superiores de Enseñanzas Artística, si bien, únicamente la Comunitat Valenciana la está desarrollando (Ley 8/2007, de 2 de marzo de la Generalitat).

Así las cosas, esta no era la solución óptima, pero con voluntad política, dotación de recursos y equipos de trabajo eficientes, se podía comenzar a iniciar este largo camino. Por supuesto, muy lejos de la todopoderosa Universidad.

Ahora, 12 años después de la promulgación de la LOE en 2006 es posible realizar un balance crítico de la situación y mostrar de alguna manera la fotografía actual de estas enseñanzas en lo que a carencias se refiere. O dicho de otra forma, en qué hemos avanzado desde el inicio del proceso de convergencia. Por ello, en este post proporciono varias razones que justifican el fracaso estrepitoso del proyecto de integración de las EEAASS en el EEES, lo que no quiere decir en ningún caso el fracaso de estas enseñanzas, que siguen su curso de la misma manera que hace 12 años, eso sí, con tímidos avances. Un fracaso anunciado desde el minuto 1 cuando la LOE nos incluyó con el resto de enseñanzas.

  1. Marco normativo insuficiente. Como ya se ha comentado anteriormente, el primer error en este proceso de convergencia educativa de las EEAASS en España fue el incluir a estas enseñanzas en la misma Ley Orgánica que el resto de enseñanzas. Al igual que se hizo con las enseñanzas universitarias con la promulgación de la LOU, en su momento debería haberse promulgado una Ley Orgánica exclusiva para las EEAASS. Una normativa básica que hubiera dejado abierta la puerta a la autonomía plena de estas enseñanzas, que las hubiera dotado de las herramientas y la recursos necesarios para su efectivo desarrollo en igualdad de condiciones con la Universidad. A partir de aquí, el proyecto ya nace con carencias graves.
  2. Falta de autonomía en los centros. Asunto clave en este proceso. Los centros están sometidos a normativas e instrucciones análogas a las de las enseñanzas medias. Están encorsetados burocráticamente, lo que no les permite avanzar en su organización y gestión. Cualquier acción o iniciativa interna del centro debe ser debidamente visada y autorizada por la administración de turno. Esta falta de autonomía constituye otro óbice para la plena integración de las EEAASS en el EEES. A día de hoy todavía no existe un Reglamento Orgánico y Funcional para los centros, que todavía deben regirse en algunos casos por normas del siglo pasado. En estas condiciones la autonomía está muy limitada.
  3. Títulos Superiores no verificados. Esta cuestión es básica para que las EEAASS puedan ser integradas en la Universidad -o para la creación de la Universidad de las Artes-. Los Títulos Superiores actuales no se han sometido a un proceso de verificación, del mismo modo que se ha hecho con los Títulos de Máster en Enseñanzas Artísticas, siguiendo el protocolo establecido por la ANECA -programa VERIFICA (homologación) y ACREDITA (renovación)- para la evaluación. Si bien es cierto que la normativa de EEAASS -RD 1614/2009- no recoge esta condición para estos Títulos -sí para los de Máster-, es necesario proceder lo antes posible a esta evaluación en vistas de una futura integración en la Universidad. Para ello, se podría partir de iniciativas políticas de las CCAA por medio de sus respectivas agencias de Calidad, o bien, una vez promulgada la deseada Ley de EEAAASS, que esta estableciera como requisito indispensable para la integración o creación la verificación de sus Títulos oficiales, del mismo modo que se establece para las Enseñanzas Universitarias.
  4. Investigación reglada y evaluada inexistente. Si bien en los últimos cursos se han producido avances en este asunto, desgraciadamente la investigación reglada académicamente y evaluada en los centros de EEAASS es prácticamente inexistente. Y con reglada académicamente me refiero a investigación desarrollada en los centros con los estándares de calidad requeridos, con la debida financiación, por profesorado estrictamente cualificado, con una asignación horaria adecuada y con la obligación de rendir cuentas y presentar resultados al término de cada curso académico que puedan revertir en el aula o en las enseñanzas. Investigación que debe llevarse a cabo con Proyectos y Memorias evaluados externamente por agencias de Calidad con un riguroso protocolo. Este es uno de los aspectos que más nos aleja de la Universidad, y que en mayor medida determina la innovación y calidad de una institución. Este aspecto está tímidamente recogido en el art. 58.6 de la LOE y en la Disposición adicional quinta del RD de Ordenación 1614/2009, pero queda muy lejos de lo que debería ser una regulación adecuada para unas enseñanzas superiores. La Ley Orgánica de Universidades -LOU-, sin embargo, dedica todo un Título -Titulo VII- a la investigación. Sería necesario, en una deseable Ley de EEAASS, desarrollar este aspecto en las mismas condiciones que las Enseñanzas Universitarias. Actualmente la investigación es estos centros se realiza por todo el profesorado que lo solicita, y apenas se justifican los resultados. De la misma forma que hay perfiles de profesorado intérprete, los hay de profesorado investigador. Por lo que es necesario distinguir estos perfiles con medidas concretas en términos de investigación: dirección de TFT, participación en proyectos de investigación, participación en comités científicos de revistas de los centros e incluso de la misma administración. De lo contrario la investigación no dejará de ser más bien una especie de preparación y elaboración de material didáctico para el aula.
  5. Doctorados inexistentes. Actualmente no existe ningún programa de Doctorado en España propio de estas enseñanzas, desarrollado por un centro de EEAASS en convenio con una Universidad. La LOE en su art. 58.5 y el RD 1614/2009 en su art. 10 contemplan esta posibilidad, otorgándole a las administraciones educativas la iniciativa. Dónde están los convenios con las Universidades para cursar estos doctorados o incluso para diseñar un doctorado específico de estas enseñanzas? Esta situación, obliga al alumnado egresado de las EEAASS que desea continuar estudios de tercer ciclo a acudir a programas de doctorado que poco tienen que ver en algunas ocasiones con sus intereses de investigación. De esta forma, el conocimiento que puede generar y trasferir ese alumno en ocasiones no revierte directamente en estas enseñanzas, ya que no está intrínsecamente relacionado con su especialidad, lo que supone una grave disfunción del sistema de tres ciclos. Es decir, las EEAASS son Educación Superior pero carecen de estudios de doctorado, último nivel del Marco Español de Cualificaciones para la Educación Superior (MECES). De nuevo nos encontramos en inferioridad de condiciones, ya que a un estudiante de EEAASS se le priva de poder realizar el tercer ciclo o doctorado, a diferencia de un estudiante universitario. Y si no hay investigación en el seno de los estudios de doctorado o en los centros, no se genera conocimiento, y por tanto, no hay avance ni progreso en estas enseñanzas, más allá del que pueda producir de forma individual un profesor investigando por su propia cuenta. Otro abismo nos separa con la Universidad, estando en el mismo nivel que ella, qué injusto?
  6. Recursos insuficientes. Todos estamos de acuerdo que otro de los aspectos que nos alejan más de la Universidad -junto con la investigación y la evaluación y calidad- es la carencia de recursos en comparación con la Universidad. Y este aspecto es nuclear, dado que sin un aporte de recursos económicos y materiales se hace prácticamente imposible desarrollar las EEAASS en igualdad de condiciones que las universitarias. Es frecuente escuchar al profesorado de estos centros que no es posible dar una enseñanza de calidad sin la suficiente financiación. Y es cierto, este problema quedaría resuelto en el momento en el que las EEAASS fueran integradas en el sistema universitario. Los recursos que disponen estos centros son insuficientes en comparación con la Universidad, y no digamos las instalaciones de algunos de estos centros, compartidas algunas con diferentes niveles educativos, algo asombroso. Se imaginan una Universidad en estas condiciones?
  7. Evaluación y calidad inexistente. Llegamos a la clave del asunto. Sin evaluación no hay calidad, y sin calidad una institución educativa se estanca y no prospera. La promoción de la calidad en la educación superior fue uno de los objetivos establecidos en la Declaración de Bolonia para la creación del EEES. Evidentemente, en España este objetivo no se ha cumplido en lo que respecta a las EEAASS, ya que desde la implantación de los planes de estudio en el curso 2010/11, estas enseñanzas no han sido evaluadas por agencias de calidad externas, ni por los propios centros. En parte, porque la normativa no lo contempla de forma explícita, del mismo modo que sucede con otros aspectos básicos: investigación, doctorado, etc. Así, este aspecto queda recogido, otra vez, de forma irrisoria, en el Título VI de la LOE, dejándolo en manos den manos del Instituto Nacional de Evaluación Educativa y los organismos correspondientes de las Administraciones educativas, así como de la Inspección educativa, y todo ello con los mismos procedimientos y normas que se aplican a las enseñanzas medias. ¡Vaya dislate! ¿Son Educación Superior las EEAASS o no? Porque si lo son, deben someterse a las mismas o análogas normas y procedimientos de evaluación que las enseñanzas universitarias -Título V de la LOU-. Y si no es así, entonces las EEAASS no son Educación Superior, o dicho de otro modo, sí lo son, pero no están plenamente integradas en el EEES, son de segunda clase, ya que no existe la investigación, los programas de doctorado, ni la evaluación. Salvo excepciones, no existen sistemas de garantía de la calidad interna ni externa en estas enseñanzas, hasta el momento. Ni en lo que se refiere a enseñanzas, ni al profesorado, ni a los centros. Otro fracaso del proyecto.
  8. Nula voluntad política. Y todo lo anterior se podría solucionar fácilmente con algo de sentido común, responsabilidad y voluntad por parte de las autoridades educativas o dirigentes políticos. En efecto, todo quedaría resuelto con una Ley Orgánica de Enseñanzas Artísticas Superiores (LOAS) que regulara todos los aspectos inherentes a la educación superior, en las mismas condiciones que las enseñanzas universitarias, pero respetando las singularidades de nuestras enseñanzas. En esta norma, las EEAASS podrían quedar integradas en la Universidad, o bien, crear una Universidad propia de las Artes -solución más satisfactoria en mi opinión-. De esta forma, las EEAASS quedarían liberadas de la LOE y tendría su propia regulación. Lo siguiente sería publicar los correspondientes Reales Decretos de desarrollo, y a continuación, los Decretos de las CCAA. Otra solución parcial sería la adscripción de estas enseñanzas a la Universidad. Este procedimiento administrativo puede adoptarse por las CCAA dado que no se altera el régimen de función pública docente prevista para estas enseñanzas, ni se incide en los Estudios Superiores Artísticos como competencia estatal para la programación de las enseñanzas del sistema educativo general. El procedimiento de adscripción, regulado en el art. 11 de la LOU, se llevaría a cabo mediante convenio a una universidad pública. Digo solución parcial porque habría un tratamiento diferenciado para estas enseñanzas en función de la CCAA. Desgraciadamente, hasta el momento presente no ha existido ninguna voluntad política para buscar una solución a estas enseñanzas.

En definitiva, un proyecto que comenzó con gran interés y optimismo por parte de la comunidad de estas enseñanzas, parece que no acaba de despegar, o que se halla encallado en una especie de limbo. Una pena, porque la Declaración de Bolonia nos lo puso en bandeja. Y aquí seguramente subyace la razón principal de este bloqueo, a saber, la incompetencia de nuestros gobernantes y legisladores por llevar a cabo algo tan sencillo como articular las medidas adecuadas y proporcionar los recursos necesarios para el pleno desarrollo de las EEAASS en igualdad de condiciones con las universitarias y potenciar así su reconocimiento social y profesional. Empezando por el nivel nacional. No parece tan complicado, no creen? Pues así ha sido y así lo será hasta que nuestros gobernantes tomen conciencia del problema, conozcan a fondo nuestras enseñanzas, las valoren en su justa medida y nos tomen en serio. Pero claro, ello solo podrá llevarse a cabo cuando al frente de estos departamentos o puestos de responsabilidad se sitúen perfiles que conozcan profundamente estas enseñanzas y que crean en ellas y las defiendan. Y no a los perfiles políticos de turno. De lo contrario seguiremos como estamos, a la espera de un milagro.

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