El clarinete de la familia Denner: Johann Christoph vs Jacob

El punto de partida en el desarrollo del clarinete se establece en las nuevas mejoras aplicadas al chalumeau, probablemente por J.C. Denner: la reubicación de la llave trasera, más próxima a la boquilla, la reducción del diámetro del orificio que obturaba y la ampliación de la sección inferior terminando en una campana. La nueva ubicación de la llave del pulgar permitió, por un lado, obtener el Sib3 accionada simultáneamente con la  llave frontal, y por otro lado, emitir los terceros armónicos con más facilidad, seguridad y calidad. En este sentido, existe cierta incertidumbre acerca de la fecha exacta, e incluso de la autoría de estas mejoras, ya que aunque algunas fuentes la atribuyen a Johann Christoph Denner, las últimas investigaciones junto con los ejemplares de clarinetes de dos llaves que se conservan del hijo de Denner -Jacob Denner- ofrecen claras evidencias que permiten pensar que el “inventor” del clarinete fuera este último fabricante.

La diferencia más importante entre el chalumeau y el primitivo clarinete la constituía la ubicación de las dos llaves. En el clarinete barroco las llaves se montaban directamente sobre el cuerpo central del instrumento, mientras que en el chalumeau las llaves se instalaban en el cuerpo superior que consistía en una boquilla y una larga extensión. Además, los cuerpos centrales eran diferentes dado que uno estaba diseñado con las llaves diametralmente opuestas y otro con las llaves que no estaban enfrentadas, una de las cuales era la llave de registro. Por otro lado, a diferencia del chalumeau, el clarinete se diseñaba para tocar el registro clarín de forma afinada y con relativa calidad tonal, en detrimento del registro chalumeau.

El término clarinete se empieza a utilizar a principios del siglo XVIII como un diminutivo de clarín (por la semejanza que existe entre el registro agudo del chalumeau y el clarín  o trompeta del renacimiento), refiriéndose al instrumento que puede obtener el segundo registro con la llave de octava. Su invención, alrededor de principios del siglo XVIII, a menudo se atribuye a J.C. Denner (1655-1707) de Nuremberg, un fabricante de instrumentos de viento-madera nacido en Leipzig. Sin embargo, existe cierta confusión en las fuentes bibliográficas acerca de la distinción entre el chalumeau de dos llaves que podía obtener el segundo registro y el primitivo clarinete con las mismas llaves, dado que ambos coexistieron en el primer cuarto del siglo XVIII.

La principal innovación del chalumeau y el clarinete de la familia Denner consistió en aplicar el principio acústico de los modos vibracionales o armónicos, probablemente descubierto de forma casual mientras experimentaba con la posición y diámetro del orificio trasero de la segunda llave. En este sentido, la primera llave daba un La3 alto y el uso simultáneo con la segunda llave podría bajar su afinación siempre y cuando el diámetro del orificio que obturaba se redujese. El efecto que pudo obtener con este experimento pudo derivar en una llave de registro que favorecía la emisión de los armónicos superiores.

El clarinete y el chalumeau coexistieron en los inicios del siglo XVIII. Mientras el chalumeau tenía una extensión limitada a las fundamentales, el clarinete podía obtener las doceavas con el uso de una llave de registro. Aunque ambos disponían de dos llaves, a diferencia del chalumeau, el clarinete tenía las llaves situadas de forma no diametralmente opuesta y disponía de una campana. Los primeros instrumentos se fabricaban en madera de boj en tres secciones y se afinaban en Re. Las boquillas se diseñaban con amplias ventanas en forma  de “V”. La ubicación del orificio para el Fa2 permitía al  músico rotar la pieza inferior para intercambiar las manos.

Los primeros clarinetes de la familia Denner se fabricaron con madera de boj en tres secciones: una boquilla amplia con el barrilete integrado; un cuerpo central con las dos llaves ubicadas de forma no diametralmente opuesta, un orificio para el pulgar izquierdo y los seis orificios tonales; una sección inferior con una campana integrada y un orificio para el dedo meñique que podía rotarse para poder tocar con cualquiera de las dos manos indistintamente. Clarinetes con la boquilla y el barrilete independizados no se construyeron antes de la primera mitad del siglo XVIII. Estos instrumentos tempranos se fabricaban afinados en el tono Re. Posteriormente, algunos modelos también se afinaron en Do y se construyeron en cuatro secciones, con el cuerpo central dividido en dos secciones. Probablemente Jacob Denner fue el responsable de proveer un pequeño tubo en la llave de registro para evitar la humedad que se acumulaba en ese orificio.

Además de los ejemplares de clarinetes históricos y de los tratados que se conservan, existen facturas y manuscritos que demuestran que a principios del siglo XVIII ya se construían clarinetes. En los libros de cuentas del archivo de Nuremberg figura un pedido del Duque de Gronsfeld a Jacob Denner fechado en 1710 que, además de siete chalumeaux, incluye dos clarinetes. Otro documento en la Wiesbaden Stadtarchiv testimonia que en 1710 la abadía de Erberbach de la región de Rheingau adquirió seis clarinetes de un fabricante desconocido, uno de ellos, además, fue reparado (Gottron, 1959). Rice (1992) asegura que en el Landeskirchliches archiv de Nuremberg también se tiene constancia de un documento que demuestra que entre 1711 y 1712 se construyeron cuatro clarinetes.

Estos documentos, junto con los tres ejemplares de clarinetes de dos llaves que se conservan de Jacob Denner (en los Museos de Berlín, Nuremberg y Bruselas), dan crédito a la atribución de la invención del clarinete por parte del hijo de J. C. Denner. De acuerdo a Van der Meer (1983), varios clarinetes, algunos fabricados por J. C. Denner y J. Denner, fueron prestados por la Iglesia luterana de Fürth al museo de Nuremberg, la mayoría de los cuales se perdieron cuando fueron devueltos a la Iglesia. Kirnbauer (1987) descubrió fotografías y documentos sobre estos instrumentos, dos de ellos atribuidos a J. C. Denner y/o Jacob Denner. Desafortunadamente, esos instrumentos fueron destruidos durante la II Guerra mundial. Sin embargo, el descubrimiento de un clarinete de tres llaves con el sello de J. C. Denner preservado en la Universidad de California (Berkeley) contribuye a mantener la incertidumbre acerca del inventor sensu stricto del clarinete. En este sentido, varios clarinetistas e investigadores han sugerido que la invención del clarinete debiera atribuirse a Jacob  Denner, entre ellos Nickel (1971) y Lawson (1981). Asimismo, Kroll (1968) considera que no hay suficientes pruebas y evidencias que demuestren la autoría de J. C. Denner.

Las primeras fuentes que citan y describen un instrumento denominado clarinete y que, por tanto, nos conducen a su origen, son escasas: Gabinetto armonico de Bonani (1722), Informe sobre los Matemáticos y los Artistas de Nuremberg de Doppelmayr (1730), Musicalisches Lexicon de Walther (1732) y Museum musicum de Majer (1732).

Además de la breve descripción del scialumò que hemos referido en el anterior capítulo, Bonnani (1722) aporta una descripción más detallada del nuevo instrumento perfeccionado a partir del chalumeau al que denomina clarone:

Un instrumento similar al oboe, denominado clarone, tiene una longitud de dos palmos y medio; su parte inferior termina con un acampanamiento similar al de la trompeta, de unos siete centímetros de anchura. Tiene siete orificios en la parte de arriba y uno en la de abajo. Además, tiene otros dos agujeros opuestos, aunque no diametralmente, que se abren y cierran mediante dos llaves accionadas con los dedos, cuando se requiere un cambio de notas. Estas son más graves que las obtenidas con el oboe. (p. 67-68)

En el mismo año que se publicaba el tratado de Bonnani, aparecía la primera imagen de un clarinete tocado por un músico, posiblemente en el taller de la familia Denner. Esta imagen figura en el Musicalisches Theatrum de J. C. Weigel (1722) publicado en Nuremberg, lo que refuerza la teoría del origen del clarinete en esta ciudad.

Clarinetista

Clarinetista tocando en Musicalisches Theatrum de J.C. Weigel (Nurembreg, 1722)

Otra fuente documental que da pistas acerca del origen del clarinete  en Nuremberg la encontramos en un diccionario de Johann Gottfried Walther (1732) titulado Musikalisches Lexicon donde cita y describe este instrumento datando su origen a principios del siglo XVIII por un ciudadano de Nuremberg:

Clarinetto, instrumento de viento, de madera, inventado al principio del presente siglo por un ciudadano de Nuremberg. Se parece a un oboe largo, con una embocadura mayor que éste y de lejos suena de forma parecida a una trompeta. (p. 168)

Sin embargo, la fuente que aporta más luz a esta cuestión pertenece a un libro de un contemporáneo de Denner llamado Doppelmayr (1730). En su libro Informe sobre los Matemáticos y los Artistas de Nuremberg, que incluye la biografía del fabricante de instrumentos Johann Christoph Denner, sostiene que este fabricante inventó el clarinete  poco después del año 1700:

 Al principio del presente siglo se inventó un nuevo tipo de instrumento de viento, denominado clarinette, para gran satisfacción de los aficionados a la música…como resultado de su invento, (Denner) produjo un chalumeau en una forma mejorada. (p. 305-6)

Esta es la única fuente que menciona expresamente a Denner como autor del nuevo instrumento. Ninguna de las otras fuentes que ofrecen evidencias de este descubrimiento aportan datos sobre este fabricante. De hecho, en estas fuentes no se han encontrado evidencia que contradigan la información de Doppelmayr, aunque algunas investigaciones han sugerido que pudiera haber magnificado la aportación de Denner en detrimento de otras contribuciones en el desarrollo del chalumeau por parte de otros fabricantes. De acuerdo a Nickel (1969), la atribución a Doppelmayr de la invención del clarinete se cuestionó cuando se descubrió que el único ejemplar de clarinete de dos llaves que se conservaba llevaba grabado el sello de Jacob Denner. Asimismo, esta fuente introduce cierta confusión cuando habla del invento de un nuevo instrumento denominado clarinete, pero sin embargo lo denomina chalumeau mejorado. Sin embargo, si se da crédito a este documento, el clarinete fue inventado por J C. Denner.

En base a estos documentos referidos, el musicólogo Baines (1967), atribuye la autoría a J. C. Denner con cierto grado de certeza y lo describe del siguiente modo:

Denner, el inventor del clarinete, como se decía, había mejorado este pequeño instrumento. Posiblemente él fue el primero en construirlo de madera de boj, con una caña de bastón reemplazable atada; un orificio para el dedo meñique; y dos llaves cerca del extremo superior, una enfrente de otra. (p. 296)

Otra fuente documental la encontramos en un diccionario de Johann Gottfried Walther (1732) titulado Musikalisches Lexicon donde cita y describe este instrumento datando su origen a principios del siglo XVIII: 

Clarinetto, instrumento de viento, de madera, inventado al principio del presente siglo por un ciudadano de Nuremberg. Se parece a un oboe largo, con una embocadura mayor que éste y de lejos suena de forma parecida a una trompeta. (p. 168)

En la Encyclopedie de Diderot y D´Alembert (1751)  se menciona por primera vez el clarinete como una sorte de hautbois, refiriéndose al artículo titulado Hautbois (Oboe). Además se incluye un clarinete de dos llaves con la boquilla diseñada para situar la caña en la parte inferior. La forma cónica del tubo, en tres secciones, se asemeja en cierta manera a los primeros oboes.

Las primeras tablas de digitaciones para el clarinete de dos llaves figuran en el Museum musicum de Majer (1732) y en el Musicus Autodidaktos de Eisel (1738). Según Majer, el rango tonal de este instrumento comprendía desde el Fa2 hasta el La4, aunque apunta que ocasionalmente podía llegar hasta el Do5. Eisel, sin embargo, da una extensión tonal de Fa2 a Do5. Ambas tablas aportan algunas notas cromáticas mediante digitaciones cruzadas.

Durante la mayor parte del siglo XVIII los clarinetistas tocaban con la caña presionada por el labio superior, aunque hay documentos que demuestran lo contrario, como es el caso de la ilustración del clarinete de dos llaves en la Encyclopédie de Diderot y D´Alembert. En un grabado de J. E. Ridinger (1750) con un clarinetista tocando un clarinete de tres llaves similar al de J. C. Denner, la caña está situada aparentemente en la parte inferior de la boquilla, y las manos situadas en la posición actual. En el clarinete ilustrado en la tabla de digitación de Majer (1732) la caña se situaba en la parte superior. Esta embocadura, conocida también como maximilar, dificultaba sobremanera el picado y la articulación.

Al margen de la colocación de la caña, la práctica más usual en los primeros clarinetes era la de utilizar la embocadura doble, es decir, con los dientes forrados por ambos labios. En relación con esta cuestión, Hoeprich (2008) sugiere que ello se podría deber a la preferencia de los primeros clarinetistas, que él atribuye a los oboístas y fagotistas, a tocar con la caña situada en la parte superior y los dientes recubiertos por los labios.

De acuerdo a Carp (1986), la orientación en la parte superior de la boquilla probablemente respondía a la necesidad de prevenir interferencias entre la lengua y la vibración de la caña, aunque, en su contra, esta ubicación dificultaba, como ya se ha mencionado, su control por el clarinetista, y la articulación de los sonidos. Por otro lado, Carp (1986) sugiere, por las evidencias de los ejemplares de chalumeau de Liebau y Klenig que se conservan en el Musikmuseet de Estocolmo, que el instrumentista podía intercambiar la orientación de la caña arriba o abajo rotando la pieza de la boquilla-barrilete, “aunque esto suponía ciertas precauciones en el diseño de las llaves para que la llave superior no interfiriese con el orificio del pulgar cuando se rotaba la pieza” (p. 144).

Birsak (1988) también apunta una teoría para explicar la práctica de tocar con la embocadura mandibular o la maximilar que se basa en el diferente tamaño de la boquilla del chalumeau en relación con la del clarinete. La amplia boquilla del chalumeau se embocaba mejor con la caña en la parte superior, mientras que la boquilla más refinada del clarinete permitía ambas técnicas de embocadura.

Estas hipótesis, junto con la práctica de no grabar el sello en la pieza superior confirmarían que, aunque inicialmente los intérpretes tocaban con la caña en la parte superior de la boquilla, la posición de la caña en la parte superior e inferior indistintamente podía haber sido una práctica desde principios del siglo XVIII. Efectivamente, al margen de los grabados y métodos de la época que se conservan, la localización del sello del fabricante ha permitido determinar la posición de la caña en algunos modelos. Por lo general, la marca del constructor debía situarse en un lugar visible de la parte frontal del instrumento. Sin embargo, en los clarinetes barrocos la sección de la boquilla-barrilete no tenía grabada el sello, lo que induce a pensar que la razón de esta práctica se debía precisamente al uso indistinto de las dos embocaduras por parte de los clarinetistas.

A partir de las innovaciones de J. C Denner y sus hijos, los compositores de la época comienzan a incluir este instrumento en sus composiciones, pero no queda del todo claro si algunas de las composiciones de la época fueron concebidas para ser interpretadas por el clarinete de Denner o por el chalumeau anterior ya que ambos instrumentos convivieron en los comienzos del siglo XVIII (Van der Meer, 1962). La primera música impresa para clarinete fueron lo dúos anónimos en Do Mayor publicados por Roger en Amsterdam entre 1712 y 1715, en los que también utiliza el chalumeau: Airs à Deux Chalumeaux, Deux Trompettes, deux Haubois, deux Violons, deux Flutes, deux Clarinelles, ou Cors de Chase. Así mismo, el primer método conocido para clarinete fue editado por Thurston Dart en la Journal of the Galpin Society en 1951. Al mismo tiempo, varios compositores comienzan a incluirlo en sus composiciones a partir de la segunda década del siglo XVIII: Caldara, Conti, Telemann, Vivaldi, Faber y Haendel son algunos compositores que utilizan el clarinete en Re y Do en sus obras.

De acuerdo a Rice (1992), los primeros conciertos donde se utiliza el clarinete fueron compuestos probablemente por Johann Valentine Rathgeber (1682-1750). Dos de sus veinticuatro conciertos para viento y cuerdas, el nº 19 y el nº 20 son para dos violines, clarineto vel Lituo ex C obligato, órgano y cello. En el trío para Clarinet, Cornu de Schass et Basso en tres movimientos de Ferdnand Kölbe, se utiliza el clarinete con un rango de Do3 a Sol5.

Sin embargo. las primeras obras donde se utiliza el clarinete de forma más elaborada y en solo, son los seis Conciertos para Clarinete en Re del maestro de capilla de Durlach J. M. Molter (1696-1765) y  la Obertura para dos Clarinetes en Re y Trompa de Haendel. Sus seis conciertos fueron compuestos para un flautista de Durlach, llamado Johann Reusch (1710-1787), reconvertido a clarinetista, probablemente en 1740. Cuatro de estos conciertos se publicaron en 1957 en una edición de Heinz Becker. Destaca especialmente el uso del registro sobreagudo y los cambios de registro que evidencian un claro avance en la técnica del instrumento. Asimismo, los tiempos lentos se caracterizan por exprimir las cualidades líricas del clarinete. En sus composiciones quedan de manifiesto influencias de Albinoni, Marcello, Vivaldi y A. Scarlatti, sobre todo por las transiciones modulantes y las inflexiones al modo menor. El carácter cortesano y galante de estas obras preludian las de C. P. E. Bach por su invención sincera, dinámico fraseo y cierta contención emocional. Los primeros cuatro Conciertos para clarinete píccolo fueron publicados en el año 1957 por  Heinz Becker (edición Breitkopf). En 1958 se descubrió un  quinto concierto que fue publicado por Klaus Hofmann en 1974 (edición Carus). El sexto concierto fue identificado en 1969 y publicado por Klaus Höfner (edición Goldbach) en 1989. Del Concierto n°3 (fig. 10.10) se conservan las partes originales del solista, dos oboes y contínuo, además de su portada.

El clarinete barroco se utilizó hasta 1770 aproximadamente, cuando los fabricantes ingleses y alemanes comenzaron a construir clarinetes de cinco y seis llaves. Antes, sin embargo, fabricantes franceses ya habían diseñado clarinetes con cuatro llaves.

Referencias bibliográficas y bibliografía recomendada

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